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El agua es esencial para la vida, se puede estar varios días sin comer, pero no sin beber, dado que la pérdida de líquidos es constante, y en el organismo no existen reservas. Estar hidratado es necesario para que los órganos vitales funcionen adecuadamente. Si las pérdidas de líquido son mayores que el ingreso, puede producirse un balance negativo con consecuencias graves en la salud.

En toda época es necesario el consumo de agua para mantenerse hidratado (se recomienda de 6 a 8 vasos diarios), especialmente cuando comienzan las altas temperaturas, ya que se pueden perder grandes cantidades de agua, sobre todo los niños cuando están entretenidos en juegos o actividades. Por lo tanto, hay que hidratarse correctamente, es decir, tomar agua con frecuencia, asimismo, se pueden ingerir alimentos que contengan líquido, como frutas.

Por otra parte, es de suma importancia educar respecto de su consumo, la ingesta de otros líquidos, como los jugos o gaseosas, no la reemplazan, siendo más perjudiciales si estos líquidos son azucarados, debido a que entregan un aporte energético adicional que puede no ser favorable para la salud, contribuyendo a aumentar los altos índices de sobrepeso y obesidad de nuestra población.

Dormir con calor

Normalmente, el inicio del sueño se vincula al comienzo de la baja en la temperatura corporal, por lo que si esta es más alta (por calor ambiental, ejercicio reciente, etc.) es más difícil conciliarlo. Aquí algunas recomendaciones para dormir con calor:

• Comer alimentos livianos y de fácil digestión en la noche (verduras, sobre todo lechuga, carnes blancas, frutos secos o tomar leche una hora antes de quedarse dormido).

• El dormitorio debe estar a una temperatura agradable (abrir ventanas o usar ventilador). Si llega sol en la tarde, cerrar las cortinas o persianas para evitar acumulación de calor, ventilar bien apenas se pueda y generar corrientes de aire.

• Evitar el abuso de aparatos electrónicos (TV, notebooks, etc.) y luces, pues generan calor en la habitación.

• Tomar una ducha ligeramente fría o tibia antes de dormir para bajar la temperatura corporal.

Golpes de calor

Comúnmente llamados «insolación», los golpes de calor son más graves de lo que se piensa. Se caracterizan porque la temperatura corporal aumenta a más de 40 grados Celsius y la persona sufre de una disfunción del sistema nervioso central, la que puede manifestarse con compromiso de conciencia, convulsiones, confusión, agitación o desmayos. 

No tan solo pueden afectar a los veraneantes que se quedan dormidos tomando sol, sino que también a cualquier persona expuesta a altas temperaturas, ya sea por radiación solar o por estar en un espacio cerrado muy caluroso, como el interior de un automóvil.

Otros factores de riesgo son el bajo consumo de líquidos, la práctica de ejercicios en zonas de calor; la ingesta de alcohol, ya que causa deshidratación; el uso de ropa que no permita la ventilación y tener piel clara.

Las medidas iniciales son sacar la ropa para refrescar a la persona, ponerla a la sombra y tratar de bajar su temperatura mojando la piel o con paños fríos. A los niños pequeños se les puede dar un baño de agua tibia.