Vivimos en una sociedad marcada por las nuevas tecnologías. Hoy en día, los niños utilizan continuamente los computadores, pasan tardes enteras jugando con videoconsolas o viendo televisión. Todas estas acciones repercuten de manera directa sobre la salud, ya que el tiempo empleado en la utilización de estos medios tecnológicos resta dedicación a la actividad física, derivando en el exceso de peso, principalmente en los niños, dando lugar a la obesidad.

 La obesidad es un problema que preocupa a la sociedad actual, en parte por los ideales de “cuerpo perfecto” que podemos observar en modelos de pasarela y en anuncios de televisión. Pero, la obesidad, también deriva en problemas relacionados con la salud. Por ello, a pesar de las dificultades en su tratamiento, es necesario insistir en él, debido a las consecuencias tan negativas que tiene la obesidad, tanto en la salud médica como psicológica del niño y del adolescente. De esta manera, es necesario actuar cuanto antes y estar convencidos de que el niño obeso pierda el exceso de grasa y aprenda qué es una alimentación y estilo de vida saludables

¿Qué es la obesidad?

    La obesidad puede definirse como la acumulación de grasa en los tejidos, fenómeno que suele ir acompañado de un aumento del peso corporal. Una de sus principales causas es el estilo de vida de las personas (hábitos alimenticios, sedentarismo, etc.).

¿Cómo medimos la obesidad?

    Con el fin de estimar la proporción de grasa corporal se han empleado diversos índices que relacionan el peso y la talla. El más conocido de ellos es el Índice de Masa Corporal (IMC), que se define mediante la siguiente fórmula:

IMC: Peso (Kg.) ÷ Talla2 (m)

El resultado obtenido de la siguiente fórmula se compara dentro de unos valores, que se presentan en la siguiente tabla:

Clase

IMC (kg/m2)

Riesgo

Peso insuficiente

< 18,5

Bajo

Normal

18,5 – 24,9

Medio

Sobrepeso

≥ 25,0

Moderado

Preobesidad

25,0 – 29,9

Mayor

Obesidad I

30,0 – 34,9

Importante

Obesidad II

35,0 − 39,9

Grave

Obesidad III

≥ 40,0

Muy grave

Ejercicio aeróbico (la clave para combatir la obesidad)

 La mayoría de los estudios, se han centrado sobre todo en niños y adolescentes, y apuestan por la realización de ejercicios aeróbicos para ayudar a reducir los niveles de obesidad. Dichos estudios afirman que los ejercicios apropiados para esta patología son los ejercicios aeróbicos, ejercicios repetitivos o de larga duración que requieren el trabajo de grandes grupos musculares.

Lo que se recomienda es:

Tipo

Ejercicios aeróbicos.

Volumen

30-50 minutos de actividad.

Frecuencia

2-5 días a la semana.

Intensidad

60 – 75% de la Fc. Máx.

 

Efectos del ejercicio físico

El ejercicio físico produce ciertas mejoras en relación con la obesidad, algunas de las cuales son las siguientes:

  • El ejercicio físico ejerce un efecto beneficioso sobre la composición corporal. Ayuda a reducir el índice de grasa corporal.
  • El ejercicio físico aeróbico se asocia con una mejora en el consumo máximo de oxígeno, produciendo a su vez una mejora de la capacidad pulmonar y esto se traduce en una mayor capacidad para realizar esfuerzos.
  • Mejora de la función cardiovascular, reduciendo así el riesgo de padecer enfermedades tales como la hipertensión arterial o el infarto de miocardio, disminuyendo así las tasas de mortalidad por enfermedades de este tipo.
  • Reduce los niveles de colesterol en sangre, disminuyendo así los niveles de “LDL” o colesterol malo, y aumentando los niveles de “HDL” o colesterol bueno.
  • Reducción de los pliegues cutáneos, produciendo así una reducción de la grasa corporal.
  • El ejercicio puede mejorar o reducir la existencia de anormalidades asociadas a la obesidad, como la sensibilidad a la insulina, la intolerancia a la glucosa o el perfil de lípidos en sangre.

Como conclusión, podemos decir que la obesidad constituye un grave problema para la salud. Por ello, es importante su tratamiento desde la infancia y la adolescencia, ya que, si no se actúa en estas etapas, los problemas en la edad adulta pueden ser de mayor gravedad.

Debido a todo lo anterior es de suma importancia, generar programas kinesiológicos y de equipo multidisciplinario para combatir esta epidemia mundial. El rol del kinesiólogo es muy activo, debe estar presente en la preparación de un programa de ejercicios, seguimiento y progresión de este para así evitar lesiones y logar el mejor resultado en cada paciente.

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Bibliografía

  • GUTIN B.; BARBEAU, P.; OWENS, S.; LEMMON, C. R.; BAUMAN, M.; ALLISON, J. Y COLS. (2002). Effects of exercise intensity on cardiovascular fitness, total body composition, and visceral adiposity of obese adolescents. Am J Clin Nutr, 75, 818-26.
  • HILLS, A. P. Y PARKER, A. W. (1988). Obesity management via diet and exercise intervention. Child Care Health, 14, 409–416.
  • OWEN, S. ; GUTIN, B. y ALLISON, J. Y cols. (1999). Effect of physical training on total and visceral fat in obese children. Med. Sci. Sports Exerc, 31, 143–148.

 

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